Hace una semana lo habíamos sostenido en nuestra columna, y como era de esperarse, los uribistas iracundos —como su jefe— no cesaron en insultarnos y amenazarnos porque pronosticamos que durante la semana después de la marcha, los seguidores de Uribe se dedicarían a la recolección de firmas para la segunda reelección.
Felipe Zuleta
sábado, 09 de febrero de 2008
Hace una semana lo habíamos sostenido en nuestra columna, y como era de esperarse, los uribistas iracundos —como su jefe— no cesaron en insultarnos y amenazarnos porque pronosticamos que durante la semana después de la marcha, los seguidores de Uribe se dedicarían a la recolección de firmas para la segunda reelección.
Por supuesto, no sorprende que el principal promotor de la recolección de firmas sea nada más ni nada menos que Luis Guillermo Giraldo, un ciudadano que durante el gobierno Barco no se pudo posesionar como Ministro de Justicia porque así se lo impidió su pasado criminal, pasado que hoy no le impide actuar como el flamante secretario del Partido de la U, y que tampoco es óbice para reunirse en Palacio con el Presidente para posteriormente comunicarnos sobre su innovadora propuesta.
Así también el ex gerente y asesor Fabio Echeverri sostiene que le parece inconveniente hablar del tema en este momento, porque de ahora en adelante todos los actos del gobierno se interpretaran como actos de campaña, en lo que tiene toda la razón. Entonces resultaría oportuno que el Dr. Fabio, como le dicen en Palacio, le dijera a su cuñada Doris Ángel que no siga recolectando firmas, porque eso resulta un contrasentido con lo que él mismo sostiene.
En este tema, como en muchos otros asuntos, los funcionarios, asesores y amigos del Presidente dicen una cosa pero solapadamente planean otra. Todo para que Uribe se perpetúe en el poder como trató de hacerlo Fujimori o lo pretende hacer Chávez en Venezuela.
Esta operación, como es obvio, le va a resultar desastrosa al Gobierno y al país, que a la postre empezará a entender que Uribe y sus secuaces quieren la reelección, no para acabar a la guerrilla de las Farc (que según ellos ya están derrotadas), sino porque no han sido capaces de solucionarles los problemas a todos y cada uno de sus amigos los paramilitares, empezando por Mancuso, Don Berna, Jorge 40, entre otros.
No me cabe la menor duda de que los asesinos de las motosierras tienen amedrentado a nuestro valiente Presidente, cuyo coraje y fogoso lenguaje se le ve y oye cada vez que se refiere a las Farc, pero que se tornan discretos cuando debe referirse a las atrocidades de los paramilitares.
Finalmente, quienes le hacemos oposición a Uribe tendremos por mucho tiempo que soportar insultos y desplantes de todo tipo. El mismo trato que enfrentaron en su momento quienes se opusieron a Fujimori en el Perú. Hoy ellos ven esas afrentas resarcidas, al tener al ex presidente en la silla de los acusados. Así será en Colombia, porque los pueblos reaccionan ante los actos arbitrarios de sus gobernantes y Colombia no será la excepción, así hoy los uribistas crean lo contrario.
Por todo esto es que en vez de gritar como los hacen los uribistas, ¡Adelante, Presidente!, no podemos menos que decir a voz en cuello: ¡Aberrante Presidente!
Por supuesto, no sorprende que el principal promotor de la recolección de firmas sea nada más ni nada menos que Luis Guillermo Giraldo, un ciudadano que durante el gobierno Barco no se pudo posesionar como Ministro de Justicia porque así se lo impidió su pasado criminal, pasado que hoy no le impide actuar como el flamante secretario del Partido de la U, y que tampoco es óbice para reunirse en Palacio con el Presidente para posteriormente comunicarnos sobre su innovadora propuesta.
Así también el ex gerente y asesor Fabio Echeverri sostiene que le parece inconveniente hablar del tema en este momento, porque de ahora en adelante todos los actos del gobierno se interpretaran como actos de campaña, en lo que tiene toda la razón. Entonces resultaría oportuno que el Dr. Fabio, como le dicen en Palacio, le dijera a su cuñada Doris Ángel que no siga recolectando firmas, porque eso resulta un contrasentido con lo que él mismo sostiene.
En este tema, como en muchos otros asuntos, los funcionarios, asesores y amigos del Presidente dicen una cosa pero solapadamente planean otra. Todo para que Uribe se perpetúe en el poder como trató de hacerlo Fujimori o lo pretende hacer Chávez en Venezuela.
Esta operación, como es obvio, le va a resultar desastrosa al Gobierno y al país, que a la postre empezará a entender que Uribe y sus secuaces quieren la reelección, no para acabar a la guerrilla de las Farc (que según ellos ya están derrotadas), sino porque no han sido capaces de solucionarles los problemas a todos y cada uno de sus amigos los paramilitares, empezando por Mancuso, Don Berna, Jorge 40, entre otros.
No me cabe la menor duda de que los asesinos de las motosierras tienen amedrentado a nuestro valiente Presidente, cuyo coraje y fogoso lenguaje se le ve y oye cada vez que se refiere a las Farc, pero que se tornan discretos cuando debe referirse a las atrocidades de los paramilitares.
Finalmente, quienes le hacemos oposición a Uribe tendremos por mucho tiempo que soportar insultos y desplantes de todo tipo. El mismo trato que enfrentaron en su momento quienes se opusieron a Fujimori en el Perú. Hoy ellos ven esas afrentas resarcidas, al tener al ex presidente en la silla de los acusados. Así será en Colombia, porque los pueblos reaccionan ante los actos arbitrarios de sus gobernantes y Colombia no será la excepción, así hoy los uribistas crean lo contrario.
Por todo esto es que en vez de gritar como los hacen los uribistas, ¡Adelante, Presidente!, no podemos menos que decir a voz en cuello: ¡Aberrante Presidente!
Viviana Guerrero
Jefe de Dpto. de Diseño
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